Los graneles líquidos, principalmente los productos petrolíferos y químicos y los aceites comestibles asumen un papel predominante.
Con varios terminales debidamente equipados en cuestiones de eficacia, seguridad y respeto por el medio ambiente, el Puerto de Lisboa dispone de un conjunto de instalaciones perfectamente complementarias, siendo una de las más adecuadas para las cargas locales y otras para “deep-sea” y “transhipment”, así como para estocaje.